Historía
Los Primeros Pasos
La tarea iniciada de recoger los fondos no fue fácil. Fue determinante la aportación de la cooperativa de vivienda San José y particularmente del presidente, el padre Braulio Hurtado, que ayudó a completar el capital indispensable para conseguir la autorización de funcionamiento del Banco Ecuatoriano de la Vivienda.
La asociación mutualista inicia el otorgamiento de préstamos para la vivienda. En junio de 1963 realizó el primer balance, el resultado fue 4700 sucres de utilidades.
La gestión administrativa fue confiada a Guillermo Moreano, su primer Gerente General. El crecimiento de la mutualista fue sorprendente, en poco tiempo, había recibido el cariño de los habitantes de Quito.
A mediados de 1964, el directorio emprende dos iniciativas: la propiedad horizontal y la vivienda mínima. Fue indispensable disponer de las normas y procedimientos legales que permitan iniciar los dos nuevos sistemas que eran novedosos y que aún no se contaba con la aceptación ciudadana.
El régimen de propiedad horizontal, mediante la aplicación de normas que si bien ya existían, no habían tenido hasta entonces aplicación concreta: la propiedad individual en pisos, departamentos, locales comerciales, parqueaderos, bodegas y lavanderías y la propiedad en área comunales, un régimen interno de funcionamiento y de expensas, la inscripción y registro de alicuotas que otorguen seguridad jurídica a los nuevos adquirientes constituyó un nuevo esfuerzo que ha servido de pauta y ejemplo para la futura actividad.
De igual manera, el haber conseguido especiales ordenanzas municipales para la implantación de la vivienda mínima, con miras a la utilización del suelo y como consecuencia a la disminución de costos, dio lugar a la construcción de nuevos planes y proyectos dentro de la denominada vivienda de interés social, así nacieron: Mariscal I, Mariscal II, La Loma I, La Loma II, El Tejar, Multifamiliares Pizarro, Multifamiliares El Batán, Viviendas Mínimas Las Casas, un ensayo de estas dos iniciativas.
|